La “mejor” Fogata de San Juan
Nací, me crié y transcurrió mi adolescencia, en uno de los tantos Pueblos que conformaron, (siguen conformando hoy), la “Pampa Gringa”.- La historia que les contaré, podría haber ocurrido, (y seguro que ocurrieron muchas muy similares a la mía), en cualquier localidad de la zona a la que me refiero.- Siempre pensé que todas las personas en el mundo deberían tener la niñez y la adolescencia en un pueblo de éstos.- Ese tipo de pueblos, cuidan a la juventud; en realidad a toda la gente que vive en ellos, pero muy especialmente a los niños y a los jóvenes.-
Promediaba la década del ’60 y no se sorprenderán cuando les diga, que en mi casa y en los alrededores, se hablaba Piemontés………en realidad no solo se hablaba en Piemontés, yo diría mejor que se vivía como Piemontés, ya que la mayoría de las costumbres traídas desde Italia se continuaron aquí.-
Entre esas costumbres, una de ellas eran las fogatas: primero la de San Juan y pocos días después la de San Pedro y San Pablo.-
En aquellos fríos anocheceres, el horizonte se llenaba de brillantes puntos producidos por las hogueras que se encendían en los campos de los distintos vecinos, rompiendo la monótona tranquilidad que solía observarse luego de la puesta del sol en aquel lugar.-
Luego de encendidas, resultaba insoslayable la comparación y comenzaban los comentarios: “hoy la más grande es la de fulano !!!”............... “no!!! a mí me parece que es aquella porque tiene el mismo tamaño y ellos están como una legua más lejos” ………….
En cuestiones de competencia, yo y mi amigo “el Bayo” pretendíamos ser dignos rivales de nuestros vecinos, por lo tanto, unos días antes del acontecimiento, salíamos en sendas bicicletas a recorrer el campo y munidos con un viejo lazo que nos facilitaba mi Nono, atábamos al mismo cuanto “Yuyo Volador” encontrábamos y a fuerza de “pedal” los transportábamos hasta casa y construíamos la pira.- Nosotros le llamábamos “Yuyo Volador, existen discrepancias en cuanto a la denominación, algunos le llaman Yuyo Morenita y otros Cardo Ruso, (creo que la diferencia entre uno y otro es el tamaño y el Cardo Ruso es más espinoso), pero son aquellos que se ven en las películas de Western Spagheti.-
Luego de unos años de sana rivalidad, a fuerza de ser sincero, si bien nunca había sido nuestra lumbre la más pequeña, tampoco había sido la más grande.- Nunca habíamos logrado el podio, incluso en aquella oportunidad, que el padre del “Bayo” le dio una vieja cubierta de camión usada, para que la quemáramos en la punta de la pirámide y ésta, ya encendida, pareciera a lo lejos más alta de lo que en realidad era.-
En aquel Junio de ’64, mi mente cavilaba febrilmente sobre cómo hacer para que en ésta oportunidad, al día siguiente, la gente hablase sobre lo resplandeciente que había sido la nuestra…….más, la disponibilidad de generar luminiscencia solo se circunscribía a la cantidad de “Yuyos Voladores” que pudiésemos incorporar.- Si bien en esta oportunidad comenzamos la “caza” de Yuyos unos días antes, al acercarse la fecha ya presentíamos que una vez más, seríamos dignos competidores, pero no ganadores.-
A unos cuantos metros de donde encendíamos la fogata, se encontraba toda la leña, que los Sábados, junto a mi Nono y mi Papá, procesábamos para el uso diario de la casa: Cocina, horno, etc.- Siempre en mi casa existió abundancia de leña; y éste año habíamos tenido superproducción, debido a que vecinos nuestros habían realizado una importante poda y ante la no utilización por parte de ellos, nosotros habíamos recibido dicho material.- A los troncos ya los habíamos procesados en interminables ir y venir del serrucho trozador (truplur) y golpes de hacha.- Al costado de la madera utilizable y perfectamente apilada para el posterior consumo, quedaba una inmensa montaña de hojarasca producto del descarte; material éste que no era usado en el quehacer cotidiano.-
Un día antes del encendido de las fogatas, mi padre se acercó hasta donde nos encontrábamos mi amigo y yo y nos dijo: “pueden quemar toda la hojarasca”…….imposible olvidar todo lo que trabajamos en el traslado de aquel material hasta la zona de la quema…..pero valía la pena!!!!! …… éste año contábamos con exceso para ser los “más radiantes” del anochecer…..
Llegó la tarde/noche del 23 y “pusimos en marcha nuestro montículo invencible”…… en mi vida había visto tanto material ígneo !!!!!………no podía fallar, ésta era “la Gran Pirámida” de las Fogatas que yo había visto!!!.........la oscuridad y el frío de la noche se vieron taladradas por la claridad y por el calor desprendido……...mi padre puso unas batatas al rescoldo que luego de un buen rato comimos con mucho gusto…….creo que mi padre añoraba las castañas, pero ante la ausencia de éstas, buenas eran las batatas……
Se apagaron las llamas y se terminó esa mágica noche……regresamos a casa exhaustos y con olor a humo….. si ganamos?........no lo sé…. Tal vez haya que preguntarle a los demás como nos vieron desde lejos…… lo que sí sé es que alrededor de cada fuego había un puñado de niños, (y grandes también), disfrutando de un hermoso momento en familia y dejando por un rato las duras exigencias del quehacer diario, convencidos de que si la de ellos no era la más grande, al menos era la más chispeante.-
Hoy, luego de escuchar explicaciones y de interiorizarme un poco más sobre el porqué de las Fogatas, caigo en la cuenta que tal vez ni siquiera conocíamos muy bien su significado, pero vaya que si gozábamos de ese momento………..
Fin
Henry Alejo ROMANO
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